El disco se compone de una zona central, el núcleo pulposo, contenido en un círculo rígido, el anillo fibroso.
La hernia de disco es el desplazamiento focal de parte del núcleo pulposo que sobrepasa los limites del espacio intervertebral.
La radiculopatía se define como la disfunción de una raíz nerviosa y puede consistir en dolor, falta de sensibilidad o debilidad en los músculos inervados (controlados) por esa raíz y déficit en los reflejos correspondientes.
En la mayoría de los casos la radiculopatía se manifiesta como «ciática» que es el dolor en todo el trayecto del nervio ciático mayor, toma un sector determinado de la pierna, en la mayoría de los casos va más allá de la rodilla y llega al pie.
La causa más frecuente de ciática/radiculopatía es la hernia de disco.
Cuando el médico sospecha de radiculopatía el método más sensible y específico para el diagnóstico es la resonancia magnética.
La mayoría de los pacientes tienen buena evolución tanto con el tratamiento conservador (médico o no quirúrgico) como con el tratamiento quirúrgico, de modo que es recomendable considerar en primera instancia el tratamiento conservador en la gran mayoría de los casos.
Esto se basa en la historia natural de la enfermedad, donde más del 85% de los pacientes que tienen una hernia de disco aguda mejoran al cabo de 6 semanas independiente del tratamiento instaurado.
Los analgésicos, bloqueos anestésicos, fisioterapia o una combinación de estos es lo recomendado para esperar este tiempo hasta que se resuelva el cuadro.
Concluimos entonces en que el tratamiento de la lumbociática por hernia de disco es inicialmente conservador, salvo las siguientes situaciones donde se recomienda la cirugía:
- Ausencia de mejoría tras 6 a 8 semanas de un tratamiento conservador.
- Dolor intolerable a pesar del máximo tratamiento analgésico.
Se debe recurrir a cirugía de urgencia ante un déficit neurológico progresivo (debilidad en pierna o pie) o compresión aguda de varias raíces con retención urinaria, incontinencia fecal o urinaria y debilidad de ambas piernas.
Este cuadro se presenta sólo en un 2% de los pacientes con hernia de disco y es fácilmente reconocible por el especialista entrenado
